Cluedo
- Un momento, señorita. No es que usted no acapare mi atención, que todo lo contrario, pero en estos momentos debería centrarme en otro asunto más... espinoso.
- Lo comprendo inspector, pero es que...
- ¡Estamos ante un caso gravísimo, señorita! Debo ponerme manos a la obra si quiero llegar a una conclusión antes de que anochezca...
- No lo entiende usted, señor inspector. Fui yo.
- Sí, como lo oye. Fui yo. Estaba desesperada.
- Pero... ¡¿qué dice?! Cálmese, señorita Amapola... ¿¿No ve que su respuesta es debido al stress pos-traumático de los acontecmientos??
- Ojalá, inspector. Fui yo. Fui yo. ¡¡Fui yo, se lo juro!! Y para probarlo... Mire, tengo el arma del crimen.
_ ¡¡Dios mío!!! ¡¡¡¡La polla de goma!!!!! ¡¡¡¡Manchada de sangre!!!!! ¡¡¡¿en qué estaba pensando, maldita sea?!!!
- Como le dije... Estaba deseperada. Durante la cena la señora Prado, nuestra anfitriona, había pensado los sitios para que estuviesemos colocados según nuestro nivel socio- cultural. Ni que decir tiene que el sitio correlativo a mi fue ocupado por el Coronel Mustard. Durante toda la cena tuve que soportar sus indiscrecciones, sus intentos de tocarme por todos los medios. La situaciónse volvía insostenible. En el momento más distendido, en los postres, la profesora Rubio muy amablemente me preguntó si le importaba cmabiarme el sitio, pues quería preguntarle unas dudas al Coronel.
- Continue- pero no comprendo cómo llegó todo a ser lo que estamos contemplando ahora...
- El Coronel Mustard y la profesora Rubio se divertían. Yo contemplaba las conversaciones desde el otro lado de la mesa. De repente, ambos se levantaron (ya estábamos con las bebidas) y se dirijieron a la sala de música. Los demás comensales se dividieron entre la Biblioteca y la Sala de Música. Yo me dirigí al lavabo, pues estaba un poco mareada. En ese momento los ví.
- ¿De quién está usted hablando?
- De ellos. Besandose en los lavabos, qué repugnante.
- ¿Quién? ¿Quienes?
- La profesora Rubio y el Coronel Mustard.
- ¿y qué pasó entonces? ¿les dijó usted algo? ¿Le hicieron daño a usted?
- Qué dice. Según entré ella ya sabía que era yo. No se molestó en disimular lo que estaban haciendo. Me desafió con la mirada.
- ¿Desafiar? ¿Por qué?
- Carol y yo éramos amantes.
- !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
- Sí, como lo oye. Y ahí estaba ella, engañándome nada menos que un hombre, sucio y asqueroso.
Loca de rabia, la grité. Creía que nos amábamos. Ella simplemente quería ver hasta donde sería capaz de llegar, y no la defraudé.
Saqué el dildo de goma. Me besó. El Coronel Mustard no podía creerlo. En el momento menos esperado le cogimos. Le mordimos, le atamos a la puesta del aseo. Le golpeamos hasta matarlo.
Después, Carol creía que yo la había perdonado. No era así. Utilicé el dildo para estrangularla, era suficientemente largo. Antes la golpeé, para dejarla medio inconsciente.
- Pero, ¡¡¡¡DIOS MIO!!!!!!! ¡¡¡¡Es usted una psicópata!!!!
- A ratos.
- Maldita sea, ¿¿¿cómo sucedió lo demás???
- La anfitriona debió oirnos. Fue hacia los labavos y vió cómo mataba a Carol. La disparé, con la pistola que llevaba en la liga. Mire, aquí la tiene.
- Y después se dirigió a la Biblioteca, y mató a los demás comensales.
- Así es.
- Dios Santo, esto es una masacre.
- Lo sé. Yo lo hice.
La señorita Amapola, con un dildo de goma en el baño y en la biblioteca mata a todos los presonajes.
A tomar por culo el Cluedo.



3 Comments:
dioooooooos!!! impresionante, mucho mejor de lo que me podria haber imaginado, jajajaj!!que gran final.. yo tambien querria ser psicopata.....a ratos!! bravo!!! ciaooo!
^-^
Muchas gracias!!!
Debe de ser que ayer tenía el día... xD
Espero que usted mejor!! Siga los consejos de la botica de la abuela!
Muchos besos!!!!
^^
Nunca supe jugar al Cluedo...
...en mesa
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