22 octubre 2006

Monstruos INC




Debe ser que últimamente estoy un poco obsesionada con este tema... Lo que tiene hacer la DEA jeje.
En fin, el caso, es que estoy obsesionada con los monstruos. Y mira que soy miedosa. Pero es que los monstruos son algo aparte... Me producen una mezcla de rechazo y de atracción, algo parecido quizá a lo que uno puede sentir hacia lo prohibido, lo desconocido o lo "otro" (nota 1).

Chris Cunnigham me alucina. Os acordareis del anuncio de la niña china de Playstation, pero su trabajo para el músico Aphex Twin, es en mi opinión, mucho más perturbador. En el caso de Aphex Twin, se producen dos métodos de "monstruoficación", o quizá, dos partes del mismo proceso:



1- La postura light, o primer paso para la alteridad del monstruo: es en realidad, un proceso de identificación, de sobreposición de su propio rostro (el de Aphex Twin, en estos casos) sobre personajes claramente diferentes a él: una mujer negra, unos niños... En este caso, el miedo no llega a aparecer, pero sí hay un proceso de extrañamiento derivado de la rareza sel ser. Y la repulsión en forma de semilla comienza a asentarse en nuestras tripas... (Las siguentes fotos están sacadas de los videoclips de Windowlicker y Come to daddy)




2- El monstruo en sí mismo, como entidad independiente: en este caso se crea un monstruo directamente, no utilizando el ensamblaje de un objeto con una identidad en otro diametralmente distinto:

Aquí, es donde empieza mi obsesión (visual, estética y a ratos conceptual...) por estas criaturas, que a la vez me inspiran temor, repulsión y muchísima curiosidad...

Bueno, después de presentaros a uno de mis artistas preferidos, os contaré cual es el último monstruo que me tiene obsesionada... Y no es, ni más ni menos, que...

El Laberinto del fauno

No sé si habéis visto la peli... Tranquis, que no voy a contar nada. El que no la haya visto, que vaya a verla!!!

El caso es que este personajillo se cuela en unas cuantas escenas (todo hay que decirlo, en menos de las que me gustaría...) y vaya vaya lo que hizo que se me movieran las tripas!!!!!!

Es una especie de bichejo hecho de pellejo, de un tono totalmente cadavérico, con la boca chorreante de sangre, dos pequeños agujeros en la cara... No tiene ojos. En la cara. Los ojos los tiene en un plato, situado en la mesa donde está sentado como comensal...

Lo más terrible de todo es que está sumido en una especie de coma... Y no sabes muy bien si está consciente hasta el punto de oir lo que ocurre en la habitación... No sabes cuando va a despertar; y de hacerlo, cómo va a ser su comportamiento. La protagonista nos hace ver qué ocurre cuando está despierto, es un monstruo que se come a los niños.

En la creación de este personajes hay características que son usadas a menudo para crear monstruos: por ejemplo, la variación de lugar de una parte del cuerpo, los ojos en este caso. Aparte de la actuación de devorador de niños, que aunque el tío no estuviera deformado, seguiría siendo monstruoso (y probablemente, más...). El caso es que parece que este monstruo sigue una pauta, religiosa podríamos decir, de comportamiento y de cómo él está formado. Los ojos en las manos es un símbolo usado desde la Antigüedad que simboliza el Poder Absoluto, pues une los dos funciones esenciales: la observación, materializada en el icono del ojo, y la acción, representada por la mano. Juntas estas dos habilidades representan la condensación más efectiva de ideales de la existencia humana : la Omnisciencia (La visión de todo) y la Omnipotencia (Lo todopoderoso), simbolizados en el icono del Ojo en la mano.

Se cree que este icono se originó en Oriente Medio, mucho antes de Cristo, y siempre ha permanecido ligado a deidades, pues simboliza no sólo el Poder de Conocimiento y el Poder de Acción, sino que también es un signo de protección contra el poder maligno: ahí tenemos la mano de Fátima, o la mano también utilizada por la comunidad judía.

Del Toro no es el primero en utilizar este icono del Ojo en la Mano en una película de terror; Netherworld, de David Schmoeller filmada en el año 1992 es de alguna manera, precursora de este monstruito al introducir como elemento maligno una mano voladora con serpientes en las yemas y un ojo en la palma que es el causante de todos los males del protagonista y el grupo de locos que le rodea.

El otro resquicio de religiosidad en la creación del monstruo nos lo encontramos en la función que desarrolla en el cuento: se come a los niños.

Saturno devorando a sus hijos, es un ejemplo de esta misma función en un dios. ¿Podemos decir entonces, que Del Toro ha utilizado un dios y nos lo ha transformado en monstruo?

Y ¿no es casi más espeluznante que pensemos que son dos estereotipos religiosos unidos los que sustentan la base de este ser? A mí desde luego, no me ha defraudado este monstruo: la iconografía religiosa provoca en mi la misma extraña fascinación.

Disfruten de sus monstruos.